La obra escogida para dar inicio a Danzalborde ha sido acertada, porque ha situado al festival en un mar de colores, danza, luz y cuerpos diversos, tal como lo es su ciudad local (Valparaíso-Chile). Ornidary courage de Theo Clinkard (Reino Unido) no es solo eso, sino que además ha detonado en sí una obra que ha propuesto el rigor de la danza, de la construcción escénica y la tranquilidad en que ésta te puede sumergir. Precisa en toda formalidad que pueda acoger las expectativas de un espectador letrado e iletrado.

Ordinary Courge es un conjunto de olas que a su vez hacen sostener la idea de núcleo y de individuo bajo el mar o simulando ser mar según los gestos que se pueden ver en la propuesta, se habita el mar y se está entre las olas.

Pareciera ser un sueño colectivo del cómo sostenerse, la posibilidad de seguir camino junto a otros con pequeños puntos de unión. Es un estar para el otro, ser uno a través de la masa. Es el cuerpo de los intérpretes quien sostiene a los de otros bailarines y en sí a la obra.

En un piso blanco sucede todo, dando mayor contraste a los colores del vestuario y nueve cuadrados de luz blanca cuelgan desde el cielo de la sala.

La obra ha sido presentada en el Parque Cultural de Valparaíso, donde un muro al costado del teatro tiene un rayado que dice “Deambular para flotar mejor” y entonces llegas a hacer conexiones del cómo se puede de alguna u otra forma sobrellevar la pérdida y encontrarte con el cuerpo para descifrar lo que la palabra no sostiene y, si vamos más allá, del enfrentar la vida con coraje por arriba del sobrevivir.

El entusiasmo constante es interrumpido por un momento oscuro, que no vale narrar aquí pues rompería toda ilusión, y que a pesar de generar contraste con lo antes visto no impone un drama. Entonces siempre impera la posibilidad de salir a flote, de llenarte de colores, de ser junto a otros.

Un sonido de olas, una serenidad y la interpretación en escena de la pianista Cliodna Sanan sostienen la obra de Theo Clinkard. Pieza coreográfica que este martes 21 de octubre estuvo presente en el Centro Cultural Gabriela Mistral como extensión del festival en la ciudad de Santiago.

De la segunda noche de festival también podemos hablar, es preciso indagar en la persistencia y coherencia de propuesta establecida por Christina Ciupke (Alemania) obra creada en conjunto a Nik Haffner, e interpretada por la misma Christina y Félix Marchand. Hablo de “Kannst du mich umdrehen” (“Me puedes dar vuelta”).

Para algunos ha sido una obra difícil de digerir por las repeticiones que la obra contiene, pero es coherente en su intencionalidad de persistir para llegar al objetivo, configurando su actuar a través de dos simples gestos; caminar y abrazar. Está claro, a partir de la propuesta inserta en la obra, que se puede construir una pieza coreográfica desde un solo gesto -o dos- y a esos mismos otorgar variaciones que sostienen las ideas, la temporalidad, la construcción espacial y emocional en la escena.

Se habita la escena por dos cuerpos que de alguna u otra forma buscan el diálogo de sus cuerpos para llegar al punto final, la proposición de “Me puedes dar vuelta” (Traducción al español del título de la obra).

La dificultad ha estado dada por su temporalidad, la que se sitúa totalmente fiel a lo que se propone. Provocando al espectador, incomodando o motivando a la resistencia ante la persistencia del que está en escena, ante la repetición de los motivos de movimientos y de las sencillas caminatas y sus formas de abrazar, contener y sostener al otro.

Una luz que no cambia y deja al espacio en un lugar limpio para que solo suceda lo que Christina y Félix ejecutan en la escena sin distracción que contamine lo que ahí acontece.

Becar

Por: Guillermo Becar Ayala, Licenciado en danza, coreógrafo e intérprete. Gestor cultural. Twitter: @gmobecar

Para www.alavena.cl

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